El primero al piano, el segundo a la batuta, en una simbiosis perfecta, Barenboim y Rattle ofrecieron una clase magistral de interpretación y dirección que el público agradeció con una apoteósica ovación.
Barenboim convirtió el prólogo del segundo concierto para piano de Branhms en una presentación exquisita de los temas musicales que desgranaría la orquesta y Rattle le respondió haciendo del "allegro" lírico final una explosión sinfónica.
El concierto comenzó con "Die sieben Todsünden" (Los siete pecados capitales) de Kurt Weil (1990-1950), pieza con textos de Bertolt Brecht interpretados por la soprano Angelika Kirschchlager.
Kirschschlager cantó el viaje de Anna por tierras americanas en busca del bienestar y la dualidad que le crea la presión de su familia que le incita a pecar contra la moral a cambio de riqueza. EFE
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